Estaba escuchando a Gardel hoy, porque a mi abuela (la loca) le gusta... se pone a bailar, canta, conversa, se pone alegre y de buen ánimo, como nunca fue hasta que se volvió loca. Justo sonó "Silencio", la canción sobre de cinco hermanos que hace llorar a mi otra abuela desde que dejaron de ser cinco sus hijos vivos... el otro día sonó mientras las dos almorzaban en la casa, con nosotros, y una lloró mientras la otra la sacó a bailar cagada de la risa. Debe ser de lo más lindo que haya visto jamás, cómo Gardel construye un denominador común y una separación tan abismante entre las dos, cómo moviliza las emociones más profundas... debería decir muchas cosas, pero justo lo escucho ahora y mi abuela (la loca) que estuvo gritando durante toda la comida de hoy porque decía que no tenía hambre y amenazaba de muerte a todo lo que se le cruzara por el camino (la nada incluída, porque antes de loca era ciega), está sentada al lado mío, cantando, incluso contenta, peleando con un moco, pierna cruzada y, a ratos, acordándose de que tiene sangre azul.
La cuestión es la cultura de masas y las apropiaciones... cómo se arman denominadores aparentemente comunes y separaciones tan abismantes, de clase, de vidas más sufridas que condicionan significaciones a veces terribles...
Ups, mi abuela ahora piensa que soy yo el que canta. Debería decir muchas más cosas, pero es lo que hay...
miércoles, 8 de julio de 2009
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