Si, de pronto, hablamos de que el almacenamiento del conocimiento se vuelve inmaterial, en el sentido de que ya no son necesarios los discos, los libros ni nada de eso, y agregamos, por tanto, que su acumulación tiene costo cero (o tendiente a cero), en el fondo hablamos de que hay posibilidades de acceso exponencialmente mayoritarias que hace unos buenos años.
De ahí que se vuelve central ya no el weón que "tiene" información, porque todos la tienen, sino que comienzan a primar nodos que reducen la complejidad de la infinidad de posibilidades... la respuesta colectiva ha sido la "recomendación" en términos práctivos, pero la colaboración en términos más abstractos. Si la economía emergente hace evidente que las personas necesariamente no están solas, porque no pueden funcionar solas, no pueden producir solas ni son capaces de "auto realizarse" solas y, al contrario, dependen de una multitud para funcionar... no acaba de morir la idea del sujeto de autónomía racional que "toma decisiones" fundante de la idea de la economía neo-liberal? no somos testigos de un fenómeno infinitamente revolucionario en el que la autonomía racional es de la colectividad, de la multitud, en contra de la concentración de la riqueza y del poder?
Creo que es hora de que alguien se disponga a redactar una nueva interpretación del Príncipe, para nuestro momento. Hay que inventar un nuevo Partido.
martes, 23 de junio de 2009
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