Siempre he creído que, aún cuando las weás se pongan complicadas, la vida se trata de las cosas sencillas. Yo me visto prácticamente igual desde que iba como en 8vo básico, tengo a la misma mamá, el mismo papá, la misma familia y la quiero como si fuera cabro chico. Me gusta estudiar a veces, pero me gusta más estar con mis amigos, mi polola, o haciendo weás entretenidas como ver TV y comprender a muchas personas. Me gusta pasear por Internet, sobre todo en weás como Stumble Upon, Google, Wikipedia, Youtube... esos espacios en donde no sólo entro a las weás que me gustan, sino que la misma "gente" me recomienda y me sorprende con la infinidad de weás maravillosas que se están haciendo en todas partes en todo momento.
Leía hoy que los avances astronómicos más importantes de los últimos veinte años se han producido precisamente gracias a la capacidad que ofrece Internet de condensar multitudinarios esfuerzos en ideas concretas y esfuerzos prácticos en una cantidad imbécil de lugares geográficos. La cantidad de áreas del conocimiento que abarca Wikipedia es total y, sino, lo será. Supera hasta la humillación los esfuerzos que delimitan el conocimiento en lo que portan con la certificación pertinente, el timbre del "culto", hicieron quebrar a Encarta... y así con todo: el desinterés, qué manera de ser productivo el desinterés privado!
Una amiga me comentaba el otro día que era necesario poner la barrera de la propiedad en el conocimiento y la cultura porque estimularía la innovación a través del interés particular de ganar más lucas. Claramente vive en otro planeta.
Me gustan las personas. No soy de los que anda enojado porque vive en un país con una cultura de mierda y vive queriendo irse... pero tampoco me gusta verme apretujado en el metro, contagiándome treinta enfermedades distintas en cada respiro, no me gusta Yingo, aunque a veces lo veo (me entretiene por tres minutos cada quince). Como a todo el mundo, me gusta aprender y me gusta que el mundo mejore, pero el mundo en el que vivo... ver a las personas más felices. No soy nada del otro mundo.
Cuando las weás se ponen complicadas, es importante saber que la vida es sencilla, un complejo de weás sencillas. Es amor, por sobre todo amor: a la familia, los amigos, a la humanidad completa... cuando uno hace política, sobre todo para la eterna conspiración de la izquierda, suele olvidarse que ese es el centro de lo que uno hace y que todas las peleas que uno da, se enmarcan en el eterno proceso de consecución de la felicidad de las personas, de la auto realización, de la libertad, de la justicia, de la dignidad (que concepto más lindo), etc.
Por eso yo creo que no ha variado mucho la forma en la que me visto, sólo se ha hecho un poco más decente (y un poquito menos "adolescente")... porque no quiero ser un viejo amargo que cree que la vida es complicada, quiero ser joven y tener esperanza. Eso es lo más lindo y lo más triste de la política, como la hace la gente como uno: como está todo, absolutamente todo apostado, todo puesto sobre la balanza o, al menos lo más importante, los anhelos, las convicciones, el corazón... si las weás salen bien o mal, es uno el que sale bien o mal.
Mejor dejo de dar jugo y me pongo a estudiar.
lunes, 22 de junio de 2009
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